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viernes, 22 de julio de 2011

EL HOMBRE EN BUSCA DE SENTIDO


Hace unos cuantos años atrás, escuché vagamente en una de nuestras clases de psicología en la universidad acerca del Dr. Viktor Frankl, psiquiatra y escritor austriaco creador de la llamada Tercera Escuela Psicológica de Viena por detrás de Freud y Adler respectivamente. La obra de este prolífico psicoterapeuta fue ampliamente difundida y goza de gran respeto en todo el mundo. De hecho su fama es bien merecida, con un agregado notable, el hecho de haber sido sobreviviente de Auschwitz y Dachau, dos de los tristemente célebres campos de concentración nazi que funcionaron durante la Segunda Guerra Mundial y que junto a otros guetos similares fue el lugar de exterminio de alrededor de 6 millones de judíos, entre ellos los padres y la joven esposa del Dr. Frankl.

En este punto, deseo apartarme un poco del propósito de este escrito para detenerme en una idea que me ha asaltado frecuentemente en estos años. Resulta que después de haberle dedicado un tiempo considerable al estudio y la enseñanza de la historia y muy especialmente a todo lo relacionado con las guerras mundiales, me quedo siempre con la grata impresión de que todas aquellas atrocidades cometidas por uno u otro bando han tenido, a pesar de los pesares, un potencial aleccionador que fue fundamental para que la humanidad pueda sobreponerse a todo eso y avanzar. Un avance que en ocasiones fue de dos pasos hacia adelante y uno hacia atrás, pero  un avance sostenido que ha llevado a verdaderas revoluciones en muchos órdenes de la vida de muchos pueblos, incluidos nosotros que hemos vivido estas tragedias, hasta cierto punto, como espectadores.
En concreto, lo que puede apuntarse de nuestra breve introducción es que no importa que tan trágico o devastador pueda ser un hecho para la vida de una persona o la de un pueblo entero, siempre tendrá el potencial de convertirse en una oportunidad y a eso apunta siempre Frankl con  su novedosa modalidad existencialista. Un existencialismo que alienta a tomar una actitud personal de aceptación frente a las situaciones con las que la vida nos desafía, fundamentalmente frente a la adversidad, para decidir nuestro propio camino.  
En este tren de cosas, les diré que hace algunas semanas atrás, mientras me encontraba trabajando en un ensayo sobre los enfoques existencialistas en psicología me topé con el famoso libro del Dr. Frankl “El hombre en Busca de Sentido”, considerada por los especialistas de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de Norteamérica como uno de los 10 libros más influyentes en América en los últimos 50 años. Créanme, después de leerlo se darán cuenta porque ha sido tan aclamado este libro.
En principio me sorprendió que se tratara de un libro bastante breve, es que los psicólogos existencialistas nos tienen acostumbrados a volúmenes enteros escritos con ese lenguaje tan rebosante de terminología filosófica oscura y a veces caótica que no los convierte precisamente en mis favoritos.
Para felicidad mía y de los que decidan leerlo en adelante, la versión en pdf que conseguí solo tenía 77 páginas. Pero me permito decirles que nunca he encontrado un libro que expusiera tantas ideas novedosas en una extensión mínima, ideas producto de experiencias vitales, que convengamos, han sido absolutamente sui generis, refiriéndonos al confinamiento del autor en Auschwitz y Dachau.
La temática del libro es básicamente la descripción de la vida del prisionero de un campo de concentración desde la óptica de un psiquiatra. Sin embargo se sorprenderán de que el lenguaje sea completamente accesible para el común de los mortales. En ella el autor expone que, incluso en las condiciones más extremas de deshumanización y sufrimiento, el hombre puede encontrar una razón para vivir, basada en su dimensión espiritual.
Imaginen ustedes a un ser humano que ha perdido absolutamente todo y al que solo le queda, como el mismo autor dice, su miserable desnudez. Despojado de todo, cómo es posible aceptar que la vida pueda ser digna de ser vivida en tal situación de adversidad, pues para Frankl, como dijimos al inicio, vivir es aceptar con dignidad el desafío que plantea la vida, con su carga de adversidad, y sobrevivir es hallar el sentido de ese sufrimiento.
Esta obra pone de manifiesto la tesis de que el hombre es alguien inevitablemente afectado por las circunstancias de su experiencia inmediata. Sin embargo, lo interesante de la propuesta de Frankl está en que a pesar de la dureza o crueldad extrema con que la vida pueda desafiar el alma de un ser humano este, aún en el peor de los infortunios, tiene una cierta capacidad de elección, ya que puede conservar un vestigio de libertad espiritual. Pueden someter tu cuerpo a torturas terribles, pueden jugar con tu mente pero solo tú puedes decidir dejar que quebranten tu espíritu.
Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias para decidir su propio camino, nos dice Frankl. Demasiadas veces, a lo largo de la vida caemos en el vicio de reclamarle a la vida por las situaciones desfavorables en la que nos encontramos y que consideramos injustas. Son justamente esos los momentos que enferman al ser humano, situaciones que contrarían nuestras creencias, nuestros valores o simplemente nuestros hábitos. Los existencialistas llaman a esto “vacío existencial” haciendo referencia a la pérdida del sentido que moviliza nuestras vidas.
Frankl cuenta en su libro que muchos de los que fueron recluidos en los guetos nazis y que estaban aparentemente en mejores condiciones físicas o de salud terminaron muriendo porque las circunstancias brutales en las que vivían en aquellos campos era completamente incompatible con el sentido existencial al que estaban acostumbrados y no fueron capaces de soportarlo. Los mejores de entre nosotros no volvieron, sentencia el autor.
“El modo en que un hombre acepta su destino y todo el sufrimiento que éste conlleva, la forma en que carga su cruz, le da muchas oportunidades —incluso bajo las peores de las adversidades— para dar a su vida un sentido más profundo. Puede conservar su valor, su dignidad, su generosidad… […]Una situación difícil puede proporcionarle a uno los méritos necesarios en el camino de la superación”
Considero que lo anterior es totalmente válido para explicar una cantidad infinita de situaciones personales o de naciones enteras que han decidido hacerse cargo, con dignidad y responsabilidad, de sus propias desgracias y han salido adelante. La misma Alemania reducida a cenizas después de ambas guerras, en unas pocas décadas, volvió a convertirse en potencia mundial. Muchos de nosotros en cambio continuamos responsabilizando a la Triple Alianza de nuestro presente Aquí es donde me pregunto: ¿cuánto lleva terminada la Guerra Grande? o ¿cuánto hace que Nicanor ya no está en el gobierno?... hasta cuándo vamos a buscar a los responsables de nuestras desgracias personales o colectivas fuera de nosotros? cuándo vamos a dejar de culpar a la suerte o las injusticias de la vida por nuestra situación desventajosa?
Otro apartado del libro reza lo siguiente: “…en todas partes, el hombre se enfrenta a su destino y puede conseguir algo por vía del sufrimiento. Muchas veces es precisamente una situación externa, excepcionalmente difícil, lo que da al hombre la posibilidad de crecer espiritualmente más allá de sí mismo. La realidad cotidiana representa una oportunidad y un desafío […] se puede convertir la experiencia en victoria, la vida en un triunfo interno, o bien se puede ignorar el desafío y limitarse a vegetar...
El ingrediente fundamental que nos ofrece Frankl para todo lo anterior es la responsabilidad. “Vive tu vida como si la estuvieras viviendo por segunda vez, vívela como una oportunidad para crecer espiritualmente a través de una conducta recta y responsable”
Vivir en definitiva implica asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que se nos platean y cumplir las tareas que la vida nos asigna continuamente. "Vida" no significa algo vado, sino algo muy real y concreto, que configura el destino de cada hombre, distinto y único. Un destino en proyecto, en construcción permanente y no uno enlatado prescrito o predeterminado en el que no podemos influir.
Con todo lo anterior Frankl no trata de liberarnos de las condiciones que impone el mundo, sin embargo, trata de enseñarnos acerca de la existencia de una alternativa ante los rigores del determinismo: asumir una postura digna y responsable ante las circunstancias. La libertad no es otra cosa que la capacidad de elevarse por encima de las condiciones adversas y sacar ventaja de ellas tratando de que en el proceso no nos olvidemos de obrar en forma recta y responsable.
“…El hombre es el ser que siempre decide lo que es, en medio y a pesar de las circunstancias: el hombre es el ser que ha inventado las cámaras de gas, pero asimismo es el  que ha entrado en ellas con paso firme, musitando una oración”  
HOMBRES Y MUJERES QUE ESTÉN LEYENDO ESTO, DECIDAN COMENZAR A LEER MAÑANA ESTE MAGNÍFICO LIBRO!!! SALUDOS A TODOS!!!

sábado, 4 de junio de 2011

VIAJE A LAPUTA Y EL MITO DEL "ESPECIALISTA"


La poca conocida tercera parte del inmortal libro de Jonathan Swift, "Los viajes de Gulliver" se titula "Viaje a Laputa" y narra las peripecias que tiene que pasar una vez más el personaje principal de la mencionada obra literaria, Gulliver, quien en esta ocasión y después de que el barco en el que viajaba sea atacado por piratas, va a parar en las proximidades de una isla rocosa desierta, cerca de la India. Afortunadamente es rescatado por la isla flotante de Laputa, un reino dedicado a las artes de la música y las matemáticas pero absolutamente incapaz de utilizarlas de modo práctico. Mientras se encuentra allí visita la ciudad como invitado de un cortesano de baja graduación y observa la ruina provocada por la búsqueda ciega de la ciencia sin resultados prácticos. Hay que decirlo, el capítulo constituye una sátira magistral a la Royal Society de la época y sus experimentos (seguramente recordarán disparates como la Teoría de Generación Espontánea, entre otros). 
Lo interesante de todo esto es que el corrosivo humor de Swift  bien podría extenderse también a nuestras "Escuelas de la Patria", dentro de estos recintos pervive una casta muy similar al de los "Sabios de Laputa" sujetos dogmáticos que utilizan un estilo enciclopedista de enseñanza que no permite la crítica ni el disenso, el conocimiento es entendido por estos colegas como algo que permanece inmutable, determinado y por lo tanto incontestable. En lugar buscar que sus estudiantes se vayan transformando en sujetos autónomos y con iniciativa para autoformarse simplemente los convierten en "pozos de ciencia" en donde, como ya aprendimos de Freire, no hacen otra que depositar el contenido.
Otro aspecto que recrea la sátira de Swift es la metáfora de los sabios viviendo en una isla flotante que arroja piedras desde arriba a todos aquellos críticos a sus métodos, en este punto sería un mentiroso si no reconociera que todos los que hemos venido enseñando en las escuelas del Paraguay no hemos recurrido a este mecanismo defensivo por lo menos cien veces para resistir los cambios o disimular nuestras limitaciones profesionales.
Una gran mayoría de los profesores que enseñan disciplinas en la secundaria se han parapetado detrás del cuerpo teórico de sus materias para desobedecer disposiciones legales, resistirse a modificaciones curriculares e incluso enseñar barbaridades, algo muy parecido al accionar de los sabios de la Isla de Laputa. Así es como curiosamente todas las consultas que se realizan para buscar las variables responsables de los resultados mediocres de nuestro sistema educativo siempre señalan el desinterés de los estudiantes y la irresponsabilidad de la familia y el Estado. Aclaro en este punto que de ninguna manera eximo de responsabilidades a estos dos últimos, pero convengamos en que como protagonistas principales de esta parodia (ñande ko la "especialista") algún tipo de responsabilidad tenemos que asumir, haciendo desde luego una distinción lo más claramente posible entre responsabilidad y culpabilidad, que no son sinónimos ni es propósito de este escrito utilizarlos como tal.
Tampoco pretendo poner en tela de juicio la extraordinaria abnegación de mis colegas docentes en el desempeño de sus labores, de eso ya me ocuparé en otro escrito en donde intentaré hacer un paralelismo entre el apostolado y el profesionalismo en la práctica docente, convengamos por ahora en que no todo lo que se hace con buena voluntad es forzosamente bueno, no nos olvidemos que el viento provocó que una llama consumiera por completo a un tronco intentando apagarlo a resoplidos. 
Lo interesante, y a mi criterio fundamental, es recurrir a la Pedagogía en busca de las respuestas que puedan echar luz sobre lo que estamos haciendo. Coincido plenamente con Giroux en que se necesita buscar la unidad dialéctica entre la teoría pedagógica y la práctica pedagógica, es decir, crear una praxis, pues la praxis como dice Freire, es la reflexión y la acción de los hombres sobre el mundo para transformarlo. "La reflexión, si es verdadera reflexión, conduce a la práctica. La acción se hará praxis auténtica si el saber que de ella resulte se hace objeto de reflexión crítica. En este sentido la praxis constituye la razón nueva de la conciencia oprimida y la revolución, que instaura el momento histórico de esta razón, no puede hacerse viable al margen de los niveles de la conciencia oprimida." (FREIRE; 1978: 61).
El trabajo de los profesores de educación básica, es único dentro de todas las profesiones, si bien, muchos profesionales trabajan con seres humanos, como los médicos, los psicólogos, etc., no pueden compararse con el trabajo que realizan los profesores de educación básica, pues su trabajo está íntimamente relacionado con su pensamiento y su acción, es decir, su práctica pedagógica la realizan a partir de su interpretación del mundo.
Lastimosamente esta reflexión está ausente en nuestras aulas y la razón de la misma se halla en la raíz del tipo de formación que hemos recibido y el estilo de trabajo al que estamos acostumbrados "…a los profesores se les entrena para usar cuarenta y siete modelos diferentes de enseñanza, administración o evaluación. No se les enseña en cambio a ser críticos con esos modelos. En resumen, se les enseña una forma de analfabetismo conceptual y político [...] Las escuelas necesitan que en el futuro los profesores sean a la vez teóricos y prácticos, y puedan combinar teoría, imaginación y técnicas. Es más, los sistemas escolares públicos deberían romper sus relaciones con las instituciones de formación de profesores que simplemente formen técnicos." (GIROUX; 1997: 48). Esta es la formación que recibimos y la que en las actuales condiciones podemos impartir. Nos creemos sabios pero en realidad no sabemos nada, carecemos de profundidad en lo que hacemos y perdemos nuestro tiempo y el de nuestros estudiantes repitiendo ejercicios.
Hace algunas semanas en una conferencia ofrecida por el Pa'i Meliá en la Universidad Nacional de Concepción le oí decir algo parecido, es más el decía que sus investigaciones lo han llevado a concluir que la mayor parte de lo que "aprendemos" en la escuela se nos olvida por completo aún antes de cumplir 21 años. Supongo que eso sucede así, porque además de la mala utilización de la lengua, en las escuelas paraguayas, existe un desprecio por la teoría, y no sólo eso, sino también una ignorancia hacia ella, ignorancia que se ha profundizado a lo largo de los años que lleva implantada la Reforma Educativa. Y en este punto no hablamos de teoría como meros contenidos sino de ese proceso de construcción del conocimiento, ese que se lleva adelante de manera racional, sistemática y rigurosa y que permite que el pensamiento se apropie de la realidad de diferentes formas y en distintos niveles. 
Un proceso que hay que  decirlo es totalmente posible y accesible si nos decidimos a abandonar esta isla flotante, lugar en donde se reproducen y promueven las desigualdades y en donde el mismo profesor es el promotor principal de las mismas cuando ejercita su poder y autoritarismo imponiendo criterios de clasificación y jerarquía entre sus estudiantes.
Por otra parte la construcción del conocimiento supera la simple reproducción del contenido disponible e impone la necesidad de autoperfeccionamiento que implica acceder a nuevos niveles de preparación personal y de eficacia profesional en el ejercicio de la docencia. La formación permanente del docente se considera como un recurso indispensable para buscar las mejoras y perfeccionamiento que la sociedad actual reclama a los sistemas educativos.
Todo esto implica que los conocimientos no se circunscriben solo al ámbito de las escuelas, universidades o bibliotecas, están en la realidad misma, en todas partes y exigen tanto de docentes como de estudiantes competencias para encontrarla, procesarla y utilizarla en actos resolutivos eficientes y éticos en el contexto de la vida cotidiana. 
Para que la escuela pueda cumplir sus tareas académicas, laborales e investigativas requiere de profesores preparados, que no sólo sepan el contenido científico, sino que sepan enseñar lo que necesita la sociedad, de aquí la necesidad de que en las instituciones de enseñanza superior (universidades e IFDs) se enseñe a los profesores a educar, para que los estudiantes aprendan a aprender. (Achilli, 2009).
A todo esto la UNESCO en uno de sus documentos especifica: "Un elemento esencial para las instituciones de enseñanza es una enérgica política de formación permanente del personal. Se deberían establecer directrices claras sobre los docentes de la educación, que deberían ocuparse sobre todo, hoy en día, de enseñar a sus alumnos a aprender y a tomar iniciativas, y no a ser, únicamente, pozos de ciencia. Deberían tomarse medidas adecuadas en materia de investigación, así como de actualización y mejora de sus competencias pedagógicas mediante programas adecuados de formación del personal, que estimulen la innovación permanente de los planes de estudio y los métodos de enseñanza-aprendizaje, y que aseguren condiciones profesionales y financieras apropiadas a los docentes a fin de garantizar la excelencia de la investigación y la enseñanza".
En fin, considero que hasta aquí son argumentos más que suficientes para comenzar a desterrar de la cátedra a este Pombéro disfrazado de especialista que sabe mucho, demasiado a veces pero que no encuentra  o no le interesa encontrar la forma de lograr que sus estudiantes aprendan y usen de forma práctica lo que aprendieron. Particularmente siento mucho respeto por el conocimiento, no por los que presumen poseerlo y lo esconden de los demás. Creo que por eso paso más tiempo con los libros y con mi computadora que hablando con eruditos como estos. Es más si pudiéramos librarnos de solo uno, podríamos tener una docena de libros o una computadora más en las escuelas!!!









viernes, 22 de abril de 2011

Buscando desesperadamente a dios

     
    No se bien de cuando acá es que mi postura de decido escepticismo con respecto a las religiones se han hecho tan popular como resistida entre mis colegas, amigos y familiares. Lo cierto es que no han sido pocas las discusiones que he tenido que sostener en los últimos días por estas razones. Es curioso como la mayoría de mis allegados, católicos todos ellos, experimentan una especie de sobredosis de espiritualidad por estos días santos. Haciendo una analogía simple sería algo así como los días de monitoreo en los que todos mis colegas educadores se convierten en profesionales extraordinarios dignos todos de sendas medallas por la excelencia de sus labores. Del mismo modo, pareciera que todas las cámaras del circuito cerrado del dios judeo-cristiano-musulmán nos estuvieran observando y registrando minuciosamente todas las incidencias de nuestro andar terrenal en alguna base de datos personalizada.

     Fue justamente por estos días, en una de mis clases de Psicología en la universidad que recibí una pedrada en la frente que conmocionó profundamente mi asumido agnosticismo. No se como salimos en el tema pero lo cierto es que como de costumbre era nuevamente blanco de los innumerables cuestionamientos de mis compañeras que ejercían como podían el rol de abogados defensores del "creador de todo cuanto existe". Por lo general uno ya sabe a que atenerse cuando de personas que escuchan una misa mes de por medio se trata, sin embargo, con lo que no contaba era con la intervención de otro "cruzado", nuestra catedrática de psicología clínica, que seguramente interpelada en sus creencias cristianas, improvisó un contragolpe argumental que si bien no logró quebrantar mis convicciones por lo menos me dejó pensando todos estos días. Es que en alguna parte de su rebuscada exposición pronunció esta frase que me tocó profundamente: "Los agnósticos buscan desesperadamente a dios". 


     Mi primera reacción fue pensar que seguramente lo había escuchado en alguna parte y que lo saco de la galera para molestarme o para agredirme a mí y a todas aquellas personas que tienen ideas similares a las mías.

     A mis requerimientos nuestra profesora no supo decir en que se basaba para afirmar semejante cosa pero aquella afirmación tan tajante como radical se quedó rebotando en mi cabeza. Es curioso que haya ocurrido tal cosa porque racionalmente la afirmación no tiene fundamento. Es que los racionalistas y entre ellos caprichosamente los psicólogos y estudiantes de psicología estamos obligados a rechazar las generalizaciones y esta frase claramente caía dentro de esta categoría quedando desacreditada por ser generalizada, estereotipada e inexacta. 


     ¿Pero por qué aún con esta certeza había sido yo tan sensiblemente conmovido por lo dicho por esta señora?

     Puede que aquella conmoción haya sido simplemente algún mecanismo reactivo al que eché mano para defender mi postura, sin embargo, como se lo he dicho a cuantos quisieron escucharme: estoy en una búsqueda continua, no se si de dios, de lo que estoy seguro es que   busco entender y si ya no soy cristiano, considerándome agnóstico y no ateo, es precisamente por que pongo en duda todo aquello en lo que pienso. De lo contrario, me estaría arrogando un saber que le estaría negado al creyente y al ateo. Y eso no es justo, ni humano. 




     Por otra parte, los agnósticos podemos comprender perfectamente porqué la gente cree en dios y podemos, por un momento, imaginar que efectivamente existe algo superior. Usted profe, en cambio, no puede concebir la vida sin la existencia de dios. El solo hecho de pensar que es posible que no exista nada, le está prohibido. Se derrumbaría todo aquello en lo que cree. Lo mismo ocurre con el ateo. Él no es capaz de imaginar la posibilidad de que haya una fuerza superior omnipresente, sin derribar la muralla de su convicción.






     El agnosticismo me sigue pareciendo la alternativa más profundamente honesta, y esto no significa que me declare agnóstico toda la vida. Simplemente no sé desde dónde miraré el cielo el día de mañana.

        

miércoles, 12 de enero de 2011

Lo siento mucho muchachos, pero no solo quiero ser representado, yo quiero participar!!!

          Fue en uno de estos infernales días de enero, coincidentes con mis vacaciones y en los que  me proponía por lo menos no levantarme antes de las 10, en que fui sorprendido por una llamada telefónica. Al otro lado, mi interlocutor me saludaba con aquella amabilidad de agente de créditos de cualquiera de nuestras financieras, ustedes saben, esos que te llaman en el momento más inesperado para ofrecerte un préstamo. Este sin embargo, no me ofrecía dinero a plazos, me ofrecía nada más y nada menos que integrar la lista de candidatos a cargos electivos del partido político del que formo parte desde los 18 años y al que me afilié de la manera más estúpida que todos se puedan imaginar. Sí señores, no se imaginan como lamento no haber leído antes las citas de Benjamin Franklin, especialmente aquella que recomienda discutir las cosas con alcohol pero decidir con un vaso de agua. En fin, como muchos quedé inscripto en el padrón después de una noche de juerga ofrecida en aquel entonces por los "líderes partidarios" a la juventud.
          Pero bueno esa es otra historia, lo cierto es que parte de mi ego (la parte estúpida de las que les acabo de hablar) salió disparado a Júpiter por un instante hasta que la otra parte (la que pone el pan en mi mesa todos los días) se le ocurrió preguntar en qué lugar de la lista iría, y tras un corto silencio del otro lado, oí que la nominación era para ser suplente de no se quién. No pude menos que reírme de mi mismo viendo cómo se cumplía una vez más y de manera implacable aquel folklórico principio de nuestra política a través del cual los mismos camaleones de siempre van adelante quedándose con los mejores cortes, dejando la carroña para los que vienen detrás en esta interminable fila india llamada militancia en los partidos políticos tradicionales.
          Mas fuera que dentro, porque en realidad jamás he ambicionado gobernar nada fuera de los límites de mi propia vida y mis libertades, a lo largo de prácticamente una década, ordenado en mis pensamientos y con la racionalidad como faro permanente, he observado desde la distancia, tibiamente como diría Nicanor, cómo numerosos jóvenes abandonan desilusionados estos grupos, armados casi siempre ante la impronta de un compromiso electoral, con la triste constatación de haber perdido su valioso tiempo o lo que es peor, la de haber sumado sus esfuerzos para el ascenso de algún caudillito que no representaba ni sus anhelos y mucho menos sus intereses. Otros en cambio, más pragmáticos que fanáticos, han hecho de la política y más específicamente de los campañas electorales su modus vivendi, dedicándose a parasitar a toda la fauna partidaria con cargo electivo o con algún zoquete que se les ponga en frente.
          He aquí amigos a la política y a los políticos en su apoteosis y en su miseria. Una actividad que lamentablemente goza de la desaprobación cuasiunánime de la sociedad y en donde casi la totalidad de los actores son sujetos de dudosa capacidad y honorabilidad, lenguaraces y sin ningún talento conocido. Los más perversos, desde los inicios de la República, han venido configurando un sistema que permanece bloqueado para los mejores hijos de este país. Las listas sábanas y los nombramientos discrecionales sin concurso son  dos caras opuestas de este sistema que goza de muy buena salud aún en estos tiempos "de cambio" y que permite que sujetos nefastos que no representan a nadie sigan enquistados en los cargos públicos y electivos. 
         Todos, cual canto de sirenas, dicen encarnar el cambio que necesita esta sociedad, tratando de engatusar a las muchedumbres pobres e ignorantes para así quedarse con una de las pocas libertades conocidas en este país: el voto. Al que también pondrán precio de ser necesario, dependiendo de la dirección que esta se proponga tomar. 
          El problema de los políticos de todo el mundo al igual que de los fanáticos religiosos es que en ningún momento consideran la posibilidad de estar equivocados. Y tal vez si lo están, LA FUNCIÓN DE LOS VERDADEROS POLÍTICOS aquellos dotados de una singular capacidad y una   honorabilidad intachable, que dicho sea de paso es la única cualidad que les puede conferir el privilegio de ser primus inter pares (primeros entre sus pares, es decir entre nosotros), NO ES LA DE GENERAR LOS CAMBIOS, SINO REGULARLOS. "Los cambios los produce la propia dinámica interna de la sociedad civil. Se llevan acabo por medio de las decisiones libremente tomadas por millones de ciudadanos emprendedores y laboriosos que son los que espontáneamente determinan la dirección y la velocidad en la que se mueve un país o una comunidad" (Montaner, 2008).   
         Los políticos, ante esa incontrolable dinámica, absolutamente impredecible, solo pueden administrar y hacer reglas. Si estas reglas son acertadas, benefician a toda la sociedad, impiden los atropellos, evitan las injusticias flagrantes y consiguen facilitar la implantación de los cambios. Si se equivocan y de esto sabemos bastante, las consecuencias pueden ser totalmente negativas e incluso convertirse en un verdadero desastre.
         Mi posición con respecto a que no les corresponde a los políticos la tarea de cambiar los destinos de esta y cualquier otra sociedad se fundamenta, entre otras  razones, en el hecho de que en las sociedades libres nadie sabe hacia donde debe marchar la población. Esa certeza solo la tienen los dictadores.
          Lo que verdaderamente cambia al mundo son los trenes, los teléfonos celulares, las computadoras, internet, los anticonceptivos, entre otras muchas innovaciones y todos ellos han salido del seno de la sociedad civil o ustedes han oído de alguna cosa que hayan inventado Magdaleno Silva o Ramonita Mendoza?
          El cambio es una virtud de las sociedades libres y abiertas donde el Estado y los políticos no dirigen ni planifican sino se limitan a regular equitativamente, es decir, encontrar la forma de que el cambio beneficie de la manera más razonable y eficiente al conjunto de la sociedad y no a unos pocos, dentro de los límites que siempre impone el presupuesto. He aquí la función del estadista. Y la labor del elector, claro, consiste en identificar qué político es capaz de hacer mejor esas y otras tareas parecidas.
          No es nada fácil, pero con tiempo y entrenamiento se aprende. Para comenzar deberíamos darle la espalda a grupos que aunque se dicen de acción política no son tal cosa porque no constituyen una comunidad de intereses que acciona buscando conseguir los anhelos generales de todos los integrantes, sino en los que priman los intereses de los que logran integrar la lista de candidatos; grupos que carecen de un proyecto político real o realizable a mediano o largo plazo sustentado en un ideario común, grupos sin afinidad ideológica entre sus integrantes, grupos que como dije con anterioridad se integran ante la impronta electoral y en donde el factor aglutinante es un candidato carismático, un poco de plata, unas latas de cerveza o unas petacas de caña. En segundo lugar, considero que los grupos de acción por los derechos civiles se merecen la oportunidad de nutrirse con la sabía de esta sociedad tan extraordinariamente joven y vigorosa.
               En fin, lo siento muchachos, pero no solo quiero ser representado, yo quiero participar;  quiero defender las libertades civiles a través de acciones efectivas y para eso no necesito de discursos vibrantes ni de arengas vanas... Vamos a dejar el sentimiento y la pasión por los colores para un domingo de clásico entre mi querido Ciclón y el Olimpia!!!
          

           

miércoles, 5 de enero de 2011

¿Por qué en Dios sí y en los Reyes Magos no?

Ya vienen los Reyes Magos,
caminito de Belén,
cargaditos de juguetes,
para el Niño de Belén,
los camellos rebozan con regalos,
qué cargados van
para el Rey de los cielos
que está en el portal.
     Como no tengo hijos y la gata que tenemos en casa no usa zapatos, de cierta forma  se me pasó desapercibida la ansiedad y tensión con la que mis amigos, casi todos padres, viven estos días previos a la llegada de los Reyes de Oriente que los aguardarán esta noche,también ansiosos, en cualquier puesto improvisado del centro para meterles las manos (hasta los codos) en los escuálidos bolsillos. Así el tan aguardado aguinaldo da sus últimos manotazos de ahogado después de haber resistido con estoicismo los embates, en primer lugar, de todas las cervecitas  y otros gastos de las fiestas de fin de año, la embestida mágica aunque no menos feroz de Papá Noel, que solito y con su Ho Ho Ho lo dejó ya bastante mal parado y contra las cuerdas.
      Este es el escenario en que Melchor, Gaspar y Baltazar llegan como esas aves carroñeras para limpiar los huesos de los cadáveres, en este caso las billeteras de los padres pobres con varios hijos.
      Ya el brillante científico social Francis Fukuyama nos hablaba a mediados de los noventas de la irracionalidad de ciertos factores sociales como la cultura, la religión y la tradición que en este caso se mezclan para configurar toda esta parodia, que más se parece a una desenfrenada orgía consumista que una festividad religiosa. 
      Es bien sabido, por otra parte que la mayoría de las festividades católicas constituyen una amalgama, a veces contradictoria, entre lo religioso y lo profano. Sin embargo, lo preocupante en los últimos tiempos es la manera ofensiva en que se ha venido vaciando de contenido cada una de estas festividades para convertirlas en una mera kermese cuyo objetivo invariablemente es separar a la gente de su dinero.
      En el caso específico de los Reyes Magos hace un par de días le escuché decir a una de nuestras amigas que su hijo de 3 años hacía tiempo que había dejado de creer en la "estupidez" de los reyes (palabras textuales suyas) y que el niño se complacía mucho de ir a escoger personalmente su propio regalo. No desaproveché la oportunidad de ir a la ofensiva, no contra dios, ni contra los reyes, sino contra el mito que tiñe de irracionalidad nuestros actos. Volví a preguntarle, como si no hubiera escuchado bien. - ¿No crees en los reyes?. Por supuesto que no fue su respuesta contundente, a lo cual agregué ¿y en dios?. Si esta mujer hubiera sido Cíclope de los Xmen, me hubiera achicharrado los ojos con su mortífero rayo rojo. -Claro que en dios sí creo - me respondió. En ese momento, ya era un centro al segundo palo y lo único que quedaba era dar el cabezazo al ángulo. ¿Y por qué en dios sí y en los reyes no?, se supone que estaban todos juntos un seis de de enero en aquel establo de Belén volví a preguntar. Obtuve como respuesta unos segundos de silencio desconcertante, hasta una sonrisa confundida antes de que se desate con toda su furia el mecanismo defensivo conocido en la psicología como racionalización. Nuestra amiga se esforzó lo más que pudo para darme un resumen de las homilías de la media docena de misas a las que habrá ido y de la Biblia (que por lo que también pude deducir no había leído mucho)
      En fin, no pude rescatar nada objetivo, demostrable o al menos mínimamente coherente de lo que había dicho. Sin embargo, lo claro y lo contundente era que dios es intocable, por razones que desconozco y sigo buscando; y bueno, los reyes, pobrecitos, hacía miles de años se habían muerto de viejos y seguramente heredado sus incalculables fortunas a quien sabe quien por lo que esta noche no vendrán y lo peor no habían venido nunca, ni siquiera cuando, de niño, yo ponía mis zapatos y creía verlos en la madrugada del 6 de enero, llevándonos personalmente ellos los juguetes que eran, además de la alegría que producían, la evidencia de nuestro buen comportamiento durante todo el año anterior.
       Todo era fantasía, pero les diré, me sentía importante porque unos reyes (mis padres, en el fondo lo intuía), se acordaban de  sorprenderme cada año en esa fecha. Por eso coincido con muchos especialistas que mencionan que no importa cuanto se esfuerce la psicología, esta es la peor generación de padres que ha existido jamás, padres que ignoran (porque saben)el hecho de que la fantasía es la piedra angular de la formación psíquica de sus hijos y el germen de la creatividad tan necesaria con posterioridad para el adulto. Fantasear significa para los niños recrear el mundo, conocerlo, tratar de entenderlo, actuar en él y comenzar a transformarlo.
       Al contrario de lo que muchos piensan no se les daña a los infantes recreando con fantasía lo cotidiano de la vida sino todo lo contrario. Hoy día yo ya no creo ni en la existencia de dios pero no mandaría a mis padres presos por haberme criado con una versión del mundo distinta a la que tengo ahora. Los chicos saben que por ejemplo Santa Claus o Barnie es un empleado del supermercado a donde van a comprar sus padres pero no por eso dejan de sacarse fotos con ellos. Ellos al igual que dios existen por lo que representan y no por lo que son en realidad.
         Ojalá que esta noche (y hago publica mi ambiciosa expresión de deseo) nuestros comerciantes, verdaderos mercaderes fenicios sin un gramo de escrúpulos (uups, se me chispoteó lo que pienso de ellos) por lo menos se disfracen frente a sus negocios para devolverle a la festividad algo de la magia que con su avaricia y la pereza de muchos padres le han robado. Que no se convierta en un bacanal más de arterias obstruidas por el desorden y la aglomeración de personas que tratarán de adquirir lo último en cuanto al impresionante arsenal lúdico que estará a la venta y que dejaría con los pelos de punta incluso a los integrantes del mismísimo EPP  (cuchillos, pistolas, ametralladoras, granadas y demás); que no se tomen ríos enteros de alcohol, todo al son del embriagante último hit de regaeton o cumbia.Toda una apoteosis del hedonismo y la avaricia  más deshumanizantes que dejará a su paso un inmenso basural que nos dará los buenos días al amanecer.
          Hoy más que nunca esmerémonos por exhibir un comportamiento civilizado, no olvidemos que nuestros chicos nos estarán observando.
          Finalmente, y aunque no me gusta dar recomendaciones, me gustaría papá y mamá que el día de hoy no regales a tus hijos un juguete violento. No podemos pretender educar a nuestros chicos en una cultura de paz regalando metralletas, aunque sean de juguete...

FELIZ DÍA DE REYES PARA TODOS Y PONGAMOS ALGO DE FANTASÍA EN NUESTROS ZAPATITOS SIEMPRE!!!
          
         
               

jueves, 23 de diciembre de 2010

Ya que hablamos de Maestros que nacen por estos días... He aquí a uno de mis favoritos!!!

(El presente escrito es una transcripción de la publicación hecha por Eduardo Quintana en su blog ROARKMANÍA)
“Ha llegado a nuestros oídos que miembros de ambos sexos no evitan la relación con ángeles malos, íncubos y súcubos, y que, mediante sus brujerías, conjuros y hechizos sofocan, extinguen y echan a perder los alumbramientos de las mujeres”
Inocencio VIII
Bula papal de 1484 sobre la brujería, (Carl Sagan, El mundo y sus demonios, El Mundo poseído por demonios, Cap. VII).
A partir de esta bula católica, comenzó un periodo de persecución y sistematización del miedo a lo desconocido, matando a cientos de personas que eran acusados de poseer poderes “demoniacos” y atormentar al resto. Así, el medievalismo, filosófico y científico, encuentra su cúspide y avanza la oscuridad intelectual. 

Aclarando que Carl Sagan se doctoró en astronomía y astrofísica, y no en filosofía, quizás haya aportado mucho al conocimiento filosófico sin tener que caer en el ridículo preconcepto que los pensadores solo se encargan de abstraciones inservibles como “el ser o el ente”.

El astrónomo estadounidense (1934-1996), fue quizás el mayor divulgador científico del siglo XX, más conocido por la serie “Cosmos, un viaje personal” y por ser uno de los mayores impulsores del pensamiento crítico, tanto en las universidades como al público en general.

Sagan, fue profesor de Astronomía y Ciencias Espaciales de la Universidad de Cornell, además de enseñar y liderar investigaciones en la Universidad de Harvard, fue también cofundador y presidente de la prestigiosa Sociedad Planetaria de los Estados Unidos. Su doctorado se basó en el efecto invernadero del planeta Venus, Para el científico era imposible la presencia de vida como se sostuvo durante un largo periodo de tiempo, debido a su altísima presión atmosférica y una temperatura global permanente de más de 400º centígrados.


Participó activamente en las misiones Mariner 2 a Venus, y de las Mariner 9, Viking 1 y Viking 2 a Marte. Además de activar en las misiones Voyager 1 y Voyager 2. (Que por cierto fue noticia hace unos días porque la sonda está traspasando los límites de nuestro Sistema Solar). Sin dudas, otro de los logros científicos de Sagan fue el desarrollo del proyecto SETI (Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre) que sigue en vigencia y trata de adecuarse también a las últimas investigaciones en astrobiología. El astrónomo recibió a lo largo de su vida varios premios, entre los que se destacan: Premio Pulitzer, medallas de la NASA, Premio Apollo y la medalla del Bienestar Público de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos.

Tiene, además un variado repertorio de libros científicos y estrictamente divulgativos, como: Los dragones del Edén; El cerebro de broca; Cosmos; Contacto (que luego se llevó a la pantalla grande, con Jodie Foster como protagonista); Un punto azul pálido; El mundo y sus demonios; Miles de millones, entre otros.

Pero también hizo aportes al humanismo materialista y a la divulgación del pensamiento crítico, acentuando un escepticismo militante sin precedentes en la segunda mitad del siglo XX. “(Pensamiento crítico es) Toda una gama de cuestiones teóricas y prácticas que surgen al examinar de cerca y desde un punto de vista normativo, los razonamientos cotiadianos de las personas”, reza la definición del Informal Logic Newsletter de Canadá, de 1978. Algunos la llaman “lógica aplicada” o “lógica pública”.

Con este instrumento podemos examinar cualquier afirmación de carácter político, científico, cultural o religioso y verificar si tales argumentaciones se rigen con los principios del método científico y se adecuan a un rigor metodológico coherente con la realidad.

Y he allí la labor de Sagan. Gracias a su carácter divulgado, pudo confrontar al pensamiento crítico, al dogmatismo religioso y al poder místico que tanto daño hicieron ya a la humanidad en varios siglos. Analiza, siempre en El mundo y sus demonios, la diferencia entre ciencia y pseudociencia. Intentando explicar el método científico a los lectores.

Ciencia entendida como el conocimiento de particularidades de la realidad, directamente ligado a fenómenos de la naturaleza material y aprenhendida por datos de la experiencia verificables y falsadas. Nuestro científico señala que la ciencia no es perfecta, pero es el mejor mecanismo para conocer el mundo.

En cambio, ve a la pseudociencia, como creencias, métodos, prácticas y verdades supuestamente reales que se autocalifican de científicas, pero que no reúnen las características para serlas. (Astrología, ufología, psicoanálisis, creacionismo, etc.). Y afirma que la pseudociencia se expande más fácilmente que la ciencia.

Sagan entonces profundizó en los criterios de demarcación conocidos, divulgó la ciencia y ejemplificó la falsa argumentación del pensamiento mágico. Realizó un rescate del pensamiento cartesiano, con la duda metódica, además de autocriticar los límites del escepticismo.

Tuvo una fuerte militancia en el entonces Comité de Investigación Científica de Declaraciones Paranormales (CSICOP). Fue humanista comprometido con la democracia, aunque no sea el mejor sistema de gobierno. Defendió una educación basada en conocimiento científico y laicismo y se opuso firmemente a la guerra nuclear durante la Guerra Fría.

Considero que el pensamiento saganiano sigue vigente, en un periodo de confusión, pero a la vez desarrollado tecnocientífico que experimenta la humanidad. Mientras las teocracias de Irán y Arabia Saudita sigan vigentes, mientras el Vaticano anula toda posibilidad de pensamiento crítico entre sus fieles, mientras el presidente Omar al Bashir (con orden de captura internacional) alegue que Sudán (del Norte) impondría la sharia para “flagelar, torturar y ahorcar en nombre de Alá”, las palabras de Sagan seguirán vigentes.

El pensamiento mágico y antihumano permite que en Haití, no gracias a la bula de Inocencio VIII, sino a la ignorancia, se maten a 45 personas, acusadas de propagar el cólera.

Muchos conmemoran en estas fechas un evento que califican de “extraordinario”, sobrenatural, el nacimiento eterno de un mesías, de un único y egoísta salvador todopoderoso que hace temblar a los fuertes. Sin embargo, algunos, como yo, desechando toda soberbia y alegando incapacidad para comprender el desorden filocientífico de un niño que se recrea cada año, pero que probablemente no haya existido, conmemoramos, quizás con perfil bajo, pero sin miedo, el acontecimiento más humano que un milagro: la capacidad de pensar por nosotros mismos.

No levantamos las copas “por dioses” que solo pretenden halagos y sumisión, sino que celebramos la vida y la duda, el cosmos ordenado y la evolución. Sagan seguirá entreteniéndonos y enseñando, porque para muchos, fue mejor maestro que aquel que pidió morir, soberbiamente por todos, si es que existió.

Es un maestro porque nos enseñó que la ciencia puede ser apreciada por todos los seres humanos, nos inculcó que somos solo un pequeño punto en el Universo inmenso (no tenemos mucha evidencias de los multiversos), que cuando nos enfermamos podemos rezar o aplicarnos una vacuna “poderosa”, que a pesar de nuestras diferencias, podemos entendernos y que por mucho que nos creamos grandes por tener una nacionalidad, un color de piel, una religión o una ideología política, somos polvo de estrellas.

“La causa de la miseria humana evitable no suele ser tanto por la estupidez como la ignorancia, particularmente la ignorancia de nosotros mismos. Me preocupa, especialmente ahora que se acerca el fin del milenio, que la pseudociencia y la superstición se hagan más tentadoras de año en año, el canto de sirena más sonoro y atractivo de la insensatez.

¿Dónde hemos oído eso antes? siempre que afloran los prejuicios étnicos o nacionales, en tiempos de escasez, cuando se desafía a la autoestima o vigor nacional, cuando sufrimos por nuestro insignificante papel y significado cósmico o cuando hierve el fanatismo a nuestro alrededor, los hábitos de pensamiento familiares de épocas antiguas toman el control.

La llama de la vela parpadea. Tiembla su pequeña fuente de luz. Aumenta la oscuridad. Los demonios empiezan a agitarse”.


Carl Sagan, Ciencia y Esperanza, cap. II, de El mundo y sus demonios.

Y para que los demonios no se agiten tanto, pido un 2011 menos supersticioso. Aunque es un deseo muy ambiocioso, no pierdo las esperanzas.

¡Feliz 2011!

sábado, 18 de diciembre de 2010

Si tú lees, ellos leen

"La lectura es esencialmente una actividad que proporciona placer y entretenimiento; que desarrolla la creatividad y la imaginación, y que constituye un lugar posible para comprender la realidad y para modificarla. (Beatriz Actis, 2006)
Hace unos días cuando recorría las últimas páginas de Caín de José Saramago, volví a experimentar esa repetida sensación ambivalente de satisfacción ansiosa que nos enreda cuando estamos a punto de terminar un libro. Una sensación, que al menos en mí caso, se intensifica notablemente con las lecturas repetidas de un mismo título.
No exageran los que disfrutan este particular y por qué no decirlo exclusivo estilo de vida, cuando comparan un buen libro con el vino que se pone mejor con el paso del tiempo. Ciertamente la lectura se hace más sustanciosa, atrapante y deliciosa con el paso del tiempo y el repaso de los títulos ya leídos porque aquellos libros que leemos más de una vez son los que de alguna forma nos han marcado.
A diferencia de lo que muchos creen no leemos libros para poseer los conocimientos o ideas que estos contienen. Un hombre no tiene muchos libros leídos sino todo lo contrario muchos libros leídos lo tienen a él. Nos construimos como personas gracias a las experiencias vividas a lo largo del tiempo y nuestro pensamiento no es otra cosa que la síntesis de las lecturas hechas en el camino. Esto es lo que los especialistas definen como teorías implícitas y que configuran la totalidad de nuestra conducta.
Es en este tren de cosas que el ejercicio literario cumple un papel fundamental en formación del pensamiento y de esas teorías implícitas. Es a mi modo de ver, la única actividad capaz de aportar esa dosis de diversidad al imaginario colectivo, tan necesaria para no solo repetir pautas culturales ancestrales que no hacen otra cosa que eternizar el statu quo.
La lectura de obras nacionales, primero, y luego de los clásicos universales es ese espacio que aun debe hacerse posible en los hogares y en las escuelas para comprender la realidad y participar activamente para modificarla como nos decía Beatriz Actis.
No tengo nada en contra de nuestro estilo cultural y su extraordinaria riqueza, sin embargo aún así sigo pensando que nos esforzamos demasiado por encerrarnos cada vez más con el pretexto de conservar nuestra identidad haciendo que en ese esfuerzo perdamos la oportunidad de  beneficiarnos con la diversidad que constituye el germen del que han nacido y se han fortalecido las democracias occidentales más exitosas. 
Son muchos los cuerdos argumentos que se pueden esgrimir a favor de la promoción de la lectura en una sociedad semianalfabeta como la nuestra, sin embargo, el número de lectores no pasa de 2 mil personas, ni siquiera llegamos a los 6 mil de Larissa Riquelme, otra a quien le hubiera ido mucho mejor si por lo menos le hubiera echado un vistazo a la Biblia de su casa.

Suelo observar con tristeza que a pesar de la necesidad no existe ninguna política de promoción del hábito lector en nuestras comunidades, ni siquiera en nuestras escuelas, donde los libros, con excepción de los escolares, siguen siendo objetos inútiles. Algunos dicen que son demasiado caros, pero conozco gente que paga sin regatear 600 mil guaraníes por un par de zapatos que solo usarán una vez, mientras que en las librerías hay ofertas desde 30 mil guaraníes.

Otra arista muy llamativa de esta problemática es que en Paraguay son contadísimas las personas que tienen el hábito de regalar libros, es más, ni siquiera los propietarios de las librerías esperan vender títulos en los días festivos y por tanto ni se molestan en hacer promociones. Jamás olvidaré lo que me dijo una vendedora de una conocida librería de nuestra ciudad cuando en la víspera del día de los amigos fui a buscar un regalito para mi amiga invisible. Cuando pregunté por los libros la señorita que me atendió sin inmutarse me espetó en la cara que los habían quitado todos para colocar en su lugar unos peluches. Por un momento sentí el impulso de salir a la calle para cerciorarme de que no me había metido por equivocación a una carnicería. Está demás decir que todos los demás clientes que me veían con el libro en la mano me miraban como si tuviera en la frente la marca de la bestia. De regreso pensé en toda la gente rara de este mundo: hay gente que toma su orín, que tienen hijos con sus hijas... yo solo leo libros ¿qué hay de raro en eso para que me miren así?
En fin, mientras termino este escrito ya tengo en mente el siguiente título que voy a leer aprovechando la pausa navideña: Un Cuento de Navidad de Dickens. Una novelita corta y verdaderamente reflexiva para contrarrestar "Navidad sin ti" de Marco Antonio Solis y los deprimentes saludos desde España.
Y aunque no creo en la llegada de un niño dios sin acta de nacimiento ni evidencia alguna de que haya estado en algún lado (para mí que todo esto tiene más que ver con un gigantesca orgía romana que con una fiesta religiosa), les deseo a todos felices fiestas... Y regalen libros o pídanselos a "Santa"...